No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy, es la frase que Pedro dirige al paralítico de nacimiento, y en ese momento le entrega el tesoro abundante de amor que le transformará su vida: Jesucristo. Hoy tu puedes abrirle también tu corazón para recibirlo como el tesoro más grande de tu vida "EnLaHoraDelEncuentro